domingo, 10 de agosto de 2014

RELATO EROTICO: El día que me animé a besarla

Todo esto me pasó cuando yo tenía 21 años, hoy tengo 45, trabajaba en una empresa multinacional desde hacía 2 años, un día llega a mi sección en la cual yo era supervisor de una linea de ensamblaje, una mujer que me dejó sin aliento cuando la vi, llegó acompañada por el jefe de turno el cual me dijo que esa belleza se incorporaría a mi linea de producción, era mas bien baja de 1,60 mts, pero con un cuerpo escultural, senos grandes, piernas bien torneadas y un culo que era un poema, además de unos ojos azules como el mismo cielo y un cabello rubio y largo hasta media espalda que ataba con una cola de caballo y dejaba al descubierto su hermoso rostro.
Cuando pude recuperarme de aquel impacto visual me presenté, mi nombre es elvio, soy el supervisor le dije, y estiré mi mano para saludar, tomó mi mano con un suave apretón y con una voz muy dulce dijo, me llamo carla.
Juro que el solo rose de mis manos con sus dedos suaves y delgados hizo que un temblor recorra todo mi cuerpo, en ese momento el jefe se retiró, era un hombre de unos 55 años mas o menos y creo que se dio cuenta de como había quedado yo impactado por la belleza de la rubia, que por cierto se había quedado allí parada en frente mio y a la espera de alguna orden, vamos a mi escritorio le dije, llenaremos algunas formas y te pondré al tanto del funcionamiento, es por aquí le dije y dejé que pasara delante mío quería ver como se movía ese culo al caminar, puedes dejar en ese casillero tu abrigo y tu cartera, tenía puesto el uniforme de la empresa que por cierto no era de lo mas sexi pero que las mujeres se encargaban de arreglar para verse bien.
Llegamos, le ofrecí la silla y me acomode detrás del escritorio, como yo soy alto, 1,92 mts podía ver bastante por encima y clavé mis ojos en su escote, que si bien la chamarra que llevava no dejaba ver demasiado, sus enormes tetas se insinuaban por debajo, se dio cuenta y quiso taparse pero como yo había echo que dejara su bolso y su abrigo no tenía con que, y yo celebré eso.
Tomé algunos datos suyos que debía completar unas planillas y ahí me enteré de que tenía 26 años y que era casada, yo había mirado ya su dedo buscando una sortija, pero como la empresa prohibe el uso de anillos, pulseras y demás por razones de seguridad, no lleva puesta, después de charlar un rato y ponerle al tanto a cerca del funcionamiento de la planta industrial y de algunos pormenores fuimos donde estaba la instructora que la pondría al corriente de su función.
Mientras caminabamos por las pasarelas, yo siempre detrás de ella,  notaba como todas las miradas masculinas que en ese sector eran unas 70 se dirigían directamente al culo y al escote de la rubia, ella sabedora de lo que provocaba se movía aún mas, lo que hizo que también alguna mirada femenina se diera vuelta para mirarla.
a la hora de salida yo me quedé unos minutos de más y cuando salgo al estacionamiento donde tengo mi auto la veo a carla que esperaba el bus, me apresuré a sacar mi auto antes de que llegara el transporte público, y deteniéndome delante de ella me ofrecí a llevarla, dudó unos segundos pero ante mi insistencia aceptó.
Cuando se abrochó el cinturón de seguridad no pude dejar de notar sus enormes tetas, y comencé a sentir que mi pene empezaba a hincharse, traté de disimular pero en es momento tenía unas ganas de tirarme encima de ella y cogerla en mi auto, y ahí, a la vista de cualquiera que pudiera pasar, eso me exitaba aún más, y creo que ella se percató bajó su mirada directa a mi entrepierna y yo no hice nada por ocultar mi erección, medio se ruborizó y desvió la mirada, yo le sonreí y conduje hasta su casa sin mediar palabra, cuando estaba por llegar me dijo que la dejara en la esquina, que caminaría media cuadra hasta su casa, no quería que su marido la viera bajar del auto pues tendría que dar  algunas explicaciones, nos despedimos con un beso en la mejilla ella se alejó y yo me fui a mi casa, era tal la calentura que me había quedado que apenas llegué me metí en el baño y me propiné terrible paja pensando en carlita, sus enormes tetas y culito redondo que me habían deleitado todo el día.
Ya habían pasado 2 meses desde que carla se había incorporado a la empresa, y ese día, si bien ella ya venía trabajando sola, ese era el día en el cual ya no estaría mas bajo la atenta mirada de la instructora, a la hora del refrigerio siempre aprovechaba yo para acercarme a carla, si bien yo era su jefe tenía a cargo 40 operarios, de los cuales 25 eran hombres y debía guardar cierta distancia, cuando estábamos tomando un café en la cafetería ella me dijo que había tenido alguna dificultad con el trabajo debido a que era su primera vez sin la instructora, yo le dije por que no me había llamado y me dijo que una compañera le ayudó a superarlo porque no quiso molestarme, a lo cual le dije que ese era mi trabajo y que al regreso iría donde ella para ayudarle, de mi dependía la buena calidad del producto, y era una buena oportunidad para tener a carla cerca mio.
Estuve con carla todo le tiempo hasta que terminó la jornada, y ese día me dije que era el día, estaba dispuesto a todo, mientras trabajamos yo había insinuado algo, por ejemplo yendo detrás de ella  y apoyarle la pija disimuladamente en el culo, o rosar sus nalgas con mi mano, o sus tetas con el brazo, cabe recordar que el sector de trabajo es reducido, solo para un operario, todo esto yo lo aprovechaba cada vez mas groseramente, casi descaradamente, en un momento en que ella quedó detrás mio yo bajé mi mano y la metí en su entrepierna, se sobresaltó pero no dijo nada solo se quedó en el lugar y apretó sigilosamente las piernas como invitándome a que siga, la miré, le sonreí, retiré mi mano, olí mis dedos y le dije, te veo en la parada del bus.
A la hora de salida yo me quedé esperando unos minutos hasta que se fueran todos, no quería que nos vieran saliendo juntos, esperé unos 15 minutos que me parecieron horas, cuando salgo hacia la parada del bus ella estaba esperándome como acordamos, subió al auto y mientras trataba de abrochar el cinturón de seguridad pasé mi brazo derecho detrás de su nuca la traje hacia mi y la besé con toda la fuerza que tenía reprimida desde que la vi por primera vez, ella respondió al beso apretándose contra mi pecho, sentí sus tetas contra mi cuerpo, su boca que se abría y su lengua que se enredaba con la mía, me sentí en el paraíso, con la mano que tenía libre desabroche los botones de su chamarra y unas enormes tetas quedaron ante mis ojos, ella se cubrió rápidamente y me dijo, creo que debemos irnos, no es este el lugar, y en ese momento recordé que estábamos en la calle, arranqué el motor y conduje directo a mi casa.
Yo estaba como loco, esa hembra que tantas pajas me había costado estaba ahora en mi auto y a punto entrar en mi cama, cuando llegamos entré casi corriendo, ella me seguía, cerré la puerta y la tomé de un brazo la atraje y nuestra bocas se pegaron, sentí una de sus manos en mi pija que estaba tan dura como una roca, la sacó de mi pantalón se arrodilló y comenzó una mamada que yo sentía que en cualquier momento llenaría esa boca con mi leche, yo aproveche mientras se tragaba mi pija, me saqué el pantalón, ella se incorporó solo un poco, metió mi pija entre sus tetas y comenzó a pajearme con ellas, yo ya no aguantaba mas, la empujé sobre la alfombra le quité la ropa y lo que vi, casi hace que me acabe ahí nomas, era hermosa, una piel blanca, suave, unas tetas grandes con unos pezones duros por la excitación que tenía, sus caderas redondas y firmes, su conchita depilada que no tardé en buscar con mi lengua, estaba tan mojada!, sus gemidos inundaron el ambiente, me tomaba del pelo y me apretaba contra su conchita, yo mordisqueaba su clítoris y metía dos dedos, ella se retorcía de placer, hasta que sentí que su vientre se contrajo, apretó sus piernas con mi cabeza en medio, yo seguía lamiendo esa concha jugosa, sabía lo vendría hasta que estalló en un orgasmo contra mi boca, yo seguí lamiendo, jugando con mi lengua en su clítoris, hasta que me pidió que la penetre, me incorporé un poco, levanté sus piernas, las puse sobre mis hombros y hundí mi sable en su concha, estaba tan mojada y mi pija tan dura que de un golpe le entró toda, comencé a entrar y salir, primero despacio, pero estaba tan caliente que pronto mis estocadas eran mas fuertes, me pedía que siguiera que le diera más, gemía gritaba, yo ya quería echarle toda la leche, inundar su concha con mi semen, ella se retorcía de placer debajo mio, gemía, su respiración era cada vez mas acelerada hasta que gritó, no pares papi, dame duro que me acabo y la sentí apretar sus piernas en el momento en que el orgasmo le ganó, y yo descargué toda mi leche dentro suyo, nos quedamos un momento abrasados yo arriba de ella sin retirar mi pija de su concha, estábamos extenuados, yo feliz, quería que el tiempo no pasara, esa hembra me voló la cabeza desde el primer día y por fin la tenía allí, en mi living, sobre la alfombra, y habíamos hecho el amor.

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